Pienso que no se nota, o apenas, la implicación de las familias en las acciones de lucha contra el paro y los recortes, llevadas a cabo por las personas tocadas por el paro o amenazadas de despido. ¿A qué esperan para llenar los centros de las ciudades al menos una vez por semana, los sábados, diría yo? ¡Solidaridad obliga!